Asociación de amigos del vino - Huesca
FASE OLFATIVA
Desde
que
nacemos,
aprendemos
a
beber,
escuchar,
tocar,
probar
etc.
Pero
ninguna
iniciación
o
aprendizaje
parece
refinar
nuestro
sentido
del
olfato.
Se
puede
decir
que
este
sentido
se
desarrolla
solo,
sin
estimulación
ni
disciplina.
Así,
su
evolución
será
diferente
según
cada
persona,
medio
donde
ha
vivido
y
costumbres.
Luego,
la
capacidad
y
atención
olfativa
serán
variables
de
unas
personas
a
otras.
El examen olfativo se practicará en 3 tiempos:
1°
Tiempo:
Como
primera
etapa
olemos
el
vino
que
se
acaba
de
verter
en
la
copa
(1/3
llena)
sin
remover
y
cogida
siempre
por
su
base,
con
el
fin
de
mantener
lejos
los
posibles
olores
fugaces
que
pueden llegar de la piel de la mano.
2°
Tiempo:
Después
de
una
ligera
agitación,
haciendo
girar
el
vino
una
o
dos
vueltas
en
la
copa,
de
esta forma los aromas se desarrollan gracias a la aireación y oxidación.
3°
Tiempo:
Fuerte
agitación
discontinua,
con
movimiento
giratorio.
Esta
agitación
se
entrecortará
dando
un tiempo de reposo.
Esta
aproximación
tan
perfeccionista
es
indispensable
para
la
cata
de
los
grandes
vinos,
donde
los
aromas pueden variar durante varios minutos.
Dos sensaciones olfativas-El tacto.
-La
sensacion
olfativo-nasal:
En
la
copa,
el
vino
se
aprecia
directamente
por
vía
nasal,
la
percepción
es
inspiratoria.
-La
vía
retronasal
u
olfato-gustativa:
El
vino
dentro
de
la
boca
es
percibido
por
las
vías
retronasales.
Las impresiones gustativas y olfativas son percibidas en un mismo acto.
Los tipos de aromas. El bouquet.
La
paleta
aromática
de
un
vino
posee
centenares
de
constituyentes
aromáticos
volátiles.
Donde
podemos distinguir los siguientes:
Aromas primarios:
Son los aromas que provienen de la variedad (moscatel, gewurztraminer).
Aromas
secundarios:
Son
los
aromas
resultantes
de
la
fermentación.
Dependen
de
la
cepa
de
levadura
y de las condiciones de vinificación.
El
bouquet:
Engloba
a
los
aromas
terciarios,
y
es
el
conjunto
de
aromas
resultantes
a
lo
largo
de
la
evolución
del
vino
en
su
envejecimiento.
Los
expertos,
insisten
a
menudo
sobre
la
temperatura
de
servicio,
por
su
tendencia
a
modificar
la
percepción
del
bouquet.
De
esta
forma,
un
vino
presentado
demasiado
frío,
<
de
8°C,
no
puede
expresar
su
bouquet.
De
forma
inversa,
servido
demasiado
caliente,
>
de
18°C,
pierde
todo
su
potencial
aromático
volatilizándose
y
llegando
a
dar
componentes
aromáticos anormales.
Tipos de envejecimiento:
Oxidativo:
Para
la
mayoría
de
los
vinos
es
un
defecto
irreversible,
pues
el
oxígeno
es
el
principal
enemigo
de
un
vino.
Pero
para
otros,
les
da
la
característica
agradable
de
oxidación
como
es
el
caso
de los vinos dulces naturales tipo rancios, los vinos de Jerez y el vino jaune.
Oxidoreductivo:
Es el clásico envejecimiento (en botella cerrada) para la mayoría de los vinos.
La crianza y su evolución:
La
crianza
de
un
vino
se
podrá
hacer
en
la
propia
cuba
o
en
la
barrica,
que
dará
paso
a
la
botella.
Durante
la
crianza,
el
vino
lo
encontramos
en
medio
oxidativo
controlado,
protegido
por
la
aplicación
siempre moderada del anhídrido sulfuroso.
A
lo
largo
de
esta
fase,
los
aromas
primarios
y
secundarios
van
desapareciendo,
el
vino
se
deshace
de
su
carácter
joven.
Las
notas
afrutadas
pierden
su
potencial
original,
pero
se
convierten
en
notas
mucho
más
complejas.
Durante
la
crianza
la
barrica
transmite
los
componentes
aromáticos
de
madera
tostada
al
vino.
Según
la
calidad
de
la
madera
y
de
la
fabricación
del
tonel,
los
caracteres
aportados
pueden
ser
de mejor o peor calidad. Se dice que: “cada vino debe merecer su barrica”.
Después
viene
el
embotellado.
Casi
herméticamente
protegido
del
aire
por
el
tapón
de
corcho.
En
este
momento,
el
vino
pasa
al
estado
de
reducción,
donde
se
desarrollan
los
aromas
terciarios
de
cuero,
animal, champiñón, humo, torrefacción...
“El vino es un ser vivo, nace, crece, y madura antes de decaer y morir; como un hombre, pasa su
vida cultivándose antes de transmitir su testimonio”.